Tsubasa Amami, cuyo nombre real se mantiene en reserva, nació el 14 de marzo de 1991 en la prefectura de Tokio, Japón. Desde muy joven mostró interés por el modelaje y el entretenimiento, lo que la llevó a participar en concursos de belleza locales. Tras completar la educación secundaria, decidió explorar el mundo del cine para adultos, un sector que en Japón cuenta con una gran tradición y un estricto sistema de producción. En 2010, a los 19 años, firmó su primer contrato con una importante productora, debutando bajo el sello de una conocida compañía del distrito de Shinjuku. Sus primeras grabaciones se caracterizaron por una mezcla de timidez y profesionalismo, pero rápidamente destacó por su expresividad facial y su capacidad para conectar con la cámara.
A lo largo de 2011 y 2012, Tsubasa Amami trabajó de manera constante, acumulando más de una treintena de títulos. Su popularidad creció gracias a su participación en series de alto presupuesto y colaboraciones con actores consagrados. En este periodo, recibió el premio a la “Mejor Actriz Revelación” en los Adult Broadcasting Awards de 2012, un hito que le abrió las puertas a eventos internacionales. Decidió entonces mudarse a un departamento en el barrio de Shibuya para estar más cerca de los estudios de grabación y de las agencias de talento. A pesar del éxito, mantuvo una vida discreta fuera de los focos, compartiendo solo fragmentos de su rutina en redes sociales.
Hacia 2015, Tsubasa Amami comenzó a diversificar su carrera: incursionó en la producción de contenido web, lanzó un canal propio en una plataforma de videos y empezó a asistir a convenciones en Taiwán, Hong Kong y Estados Unidos. Durante este proceso, aprendió inglés básico para comunicarse con sus seguidores extranjeros, aunque siempre prefirió hablar en japonés o en un inglés sencillo. En 2017, decidió tomarse un año sabático para viajar por el sudeste asiático y reflexionar sobre su futuro profesional. A su regreso, retomó proyectos selectivos, pero con un enfoque más independiente, negociando sus propios contratos y evitando cláusulas restrictivas.
Fuera del set, Tsubasa Amami ha mencionado en entrevistas su pasión por la fotografía analógica y la cocina tradicional japonesa. Durante la pandemia de COVID‑19, aprovechó el confinamiento para estudiar diseño gráfico de manera autodidacta, llegando a crear portadas para algunas de sus ediciones especiales. En 2021, anunció su retiro temporal de la industria para enfocarse en una tienda en línea de accesorios hechos a mano, negocio que aún mantiene de forma secundaria. Según sus propias palabras, esta etapa le ha permitido entender mejor el lado comercial del entretenimiento y valorar la autonomía creativa.
En la actualidad, Tsubasa Amami reside entre Tokio y Osaka, alternando grabaciones esporádicas con la gestión de su marca personal. Aunque ya no aparece con la frecuencia de sus primeros años, sigue siendo una referencia para nuevas actrices que ingresan al rubro. Su trayectoria, marcada por una evolución constante desde los papeles iniciales hasta un rol más integral como productora y diseñadora, la distingue como una figura que supo adaptarse a los cambios tecnológicos y de consumo del mercado. Sin embargo, evita declaraciones grandiosas sobre su carrera y prefiere hablar de los detalles concretos de cada proyecto que la ha formado.